La música dejó de funcionar. Fiesta interrumpida, se quemó un fusible. El padre de Marcelo entra en escena. Se frena a conversar con nosotros, dice: “Siempre hay que tirar para arriba. Mi mamá falleció cuando yo tenía 14 años, soy el mayor de 5 hermanos. Entonces yo tenía que darles alegría. No fingir, darles alegría de verdad. Y les hacía chistes, y jugaba con ellos. Siempre, siempre hay que tirar para arriba. No sirve hacer otra cosa”.