Oriental

Editorial CILC, 201O

Oriental es un libro escrito a pedido, obra de la casualidad de los encuentros que se daban entre 2005 y 2008, período de ebullición de ciclos, lecturas y eventos multiculturales. Conocí en el ZAS a los editores de CILC (Casi Incendio La Casa), una editorial heredera del formato Siesta, aunque con más variantes de lo pequeño.

Al tiempo, me pidieron si tenía algún material inédito para su colección Descartes: había que cubrir 11 páginas. En esa época había tenido un brote místico o despertar espiritual y empecé a hacer zazen. Había mucho de los poetas T’ang en su filosofía del instante. Eso y la caída de otros dioses, cruzado con la aceptación mansa de lo que toca. 

Plaqueta o plaquetita por su tamaño físico, once poemas donde se cruzan Oriente y lo porteño. 

Oriental


Los hechos

Un pájaro se estrella
contra el vidrio del restorán
y cae moribundo
sobre mi plato vacío.

 Tirada en el pasto,
una estrella plateada
de papel glacé.

Interpretar es humano.

 

Barrio chino

El té de jazmín que importa
el supermercado de la esquina
se toma solo. Hombre,
escurrí tus lágrimas
en el saquito.

 

Fu-Tsong Hsu

Quiero rendirte un homenaje,
amigo exótico de la primaria,
ahora que estás, otra vez en Taiwán,
exportando pescado a mi país.
Dormías arriba de una tabla de madera
y te fugaste una semana de tu casa
cansado de estudiar y trabajar
a los trece. Qué raros
tus dientes color carozo de aceituna
y tus adidas marrones,
siete años emulando unos zapatos.

 

Jardín japonés

Pagoda para el desayuno
y peces gordos, naranjas.

El tráfico afuera
es la paz de adentro.

Se acaba el café con leche.

En este jardín delicioso
también se paga la cuenta.

 

Doméstico

Cuando se rompa
la pata de la silla,
aceptar lo impar.

 

Japonesita

Un zoológico de papel
en la vidriera
y el mostrador vacío,
hasta que aparecés
por detrás del biombo.

Cara sin pliegues,
risa de rayo
y ademanes invisibles
para planchar
la miniatura de este sueño.

Se esfuma
tu mundo de vapores:
un pez multicolor
nada quieto entre mis manos.

 

Ping-pong

No afloje, ex campeón,
lo quiero una pared
esta tarde en el club.
Devuelva y espere,
sáquele chispas
a la bicolor.
Y si el remate decisivo
termina en la red,
mire la pelotita
sin rencor,
como una onda
que se expande
en un estanque verde.

 

Karate Kid

Infinitas gracias, señor Miyagi,
aunque lo odié días enteros
mientras me hacía lijar
y pintar la cerca,
o pescar las moscas
con los palitos.

Qué forma simple y trabajosa
de decir: Esto es la lucha.

Todavía lo veo
con los ojos idos,
tocando el tambor
a un costado del dojo,
y siento
la fuerza de un río
que crece desde adentro.

Ni con la pierna rota
pudieron doblegarme,
señor Miyagi.

El dolor se había ido.

 

Despertar

Los pensamientos son nubes
que pasan a través de la montaña.

Cielo celeste
al alcance de las manos.
Una hormiga avanza
con su carga de pasto en el lomo.

Qué ruido hace este silencio,
rodeado como estoy
de ilusiones.

 

Paisaje interior

Siseo de grillos
en las plantas que crecen
a ambos lados del camino.
En el interior
de todas las cosas
una paz recién nacida:
para saber qué desear,
mejor dejar de desear.

 

Oriental

Desde que cada día
nazco a las cosas,
no me asusta
morir a la noche.